29.1.11

¿ QUIEN ES HENRY SARAHIG?

¿QUIÉN ES HENRY SARAHIG?

Sentía que las rodillas le temblaban, quería levantarse inmediatamente pero aún no era su turno. Se recolocaba constantemente los cascos de la traducción y miraba curioso al auditorio que tenía enfrente. La gente sentada escuchaba distraída al conferenciante que lo precedía mientras hojeaban el periódico o tecleaban mensajes en el móvil Para Henry Sarahig, líder campesino indonesio y representante internacional de Vía Campesina, era una buena ocasión trasladar sus experiencias y argumentos. Se trataba de una conferencia internacional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación para resolver el hambre en el mundo.

Para tranquilizarse repasó su intervención, que llevaba escrita en un papel. En primer lugar, iba a plantear el tema candente de los precios de los alimentos:

“Los consumidores de todo el mundo han visto que los precios de los alimentos básicos se han incrementado drásticamente durante los pasados meses, provocando unas condiciones de vida extremadamente difíciles, en espacial para las comunidades más pobres. Durante el año pasado, el trigo ha doblado su precio y el maíz ha subido cerca del 50%. Sin embargo, no hay crisis productiva. Las estadísticas muestran que la producción de cereales nunca ha sido tan alta como en 2.007. Los precios se han incrementado porque una parte de la producción es ahora derivada a los agrocombustibles, y las reservas globales de alimentos están en el peor momento desde los últimos 25 años, debido a la desregulación de los mercados marcada por la Organización Mundial del Comercio y al clima extremo que han padecido algunos países exportadores como Australia. Pero los precios también se han incrementado porque las compañías financieras especulan con la comida de las personas, ya que anticipan que los precios de los productos agrícolas seguirán subiendo en el futuro próximo. La producción de alimentos, su proceso y su distribución quedarán cada vez más bajo el control de las empresas trasnacionales que monopolizan los mercados”

Subiría el tono de voz para advertir que “no todos los campesinos se benefician de los altos precios. Los precios récord en todo el mundo de los alimentos golpean a los consumidores, pero, contrariamente a lo que se podía esperar, no benefician a todos los productores. Los ganaderos están en crisis debido al aumento del precio de los piensos; los productores de cereal se enfrentan a agudas subidas de los precios de los fertilizantes, y los campesinos sin tierra y los trabajadores agrícolas no pueden darse el lujo de comprar alimentos. Los campesinos venden sus productos a un precio extremadamente bajo en comparación a lo que los consumidores pagan “

A continuación profundizaría sobre la trágica realidad de los agrocombustibles industriales, que pueden alimentar coches pero no personas. “Los agrocombustibles (combustibles producidos a partir de plantas, productos agrícolas y forestales) se presentan como una respuesta a la escasez de combustibles fósiles y al calentamiento global. No obstante, muchos científicos e instituciones reconocen que su energía y su impacto en el medio ambiente serán limitados o incluso negativos. El mundo de los negocios se apresura a invertir en este nuevo mercado que está compitiendo directamente con las necesidades alimentarias de las personas. Los agrocombustibles industriales son un sin sentido económico, social y medioambiental. Su desarrollo debe detenerse, y la producción agrícola debe enfocarse prioritariamente hacia la alimentación”.

Pensaba que si iba bien de tiempo, debería den8nciar también las grandes cantidades de tierra que se están dedicando al cultivo de eucaliptos para la producción rápida de papel, y que, como cualquier otro monocultivo, solo genera pobreza...

Pasó por fin la media hora que habían otorgado a cada ponente. Habían hablado ministros de Agricultura de diversos países, ministros de Desarrollo Rural, cargos de la propia Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, y del Banco Mundial. El moderador presentó a Henry señalando que por primera vez en un foro de estas características se contaba con una voz representativa de los campesinos y las campesinas de la agricultura familiar, pero lamentablemente el tiempo se les había echado encima y el aperitivo los esperaba.

- Le ruego al señor Henry Sarahig que tenga la bondad de concentrar su intervención en ocho minutos – dijo.

- No se preocupe – respondió Henry. Tomó el papel que llevaba en la mano y se lo llevó a la boca para comérselo. Finalmente lo escupió antes de sentenciar:

- Los agrocombustibles o el papel no se comen. Sus discursos, su palabrería de buenas intenciones, tampoco solucionan nada. Muchas gracias.

Le sobraron siete minutos.

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